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miércoles, 3 de agosto de 2011

Perder un bebé

Debido a mi trabajo veo tantas y tantas cosas… y se reparten tantos nacimientos como abortos.

Hace poco, estaba leyendo una revista y me gustó mucho un artículo. No sé si sería por mi trabajo como ya he dicho, por gente a mi alrededor que ha sufrido algo así, o por el mismo miedo a que algún día me ocurra a mí.

Me gustaría compartir el artículo con vosotros.

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Revista Lecturas - Nº3096

Toda pérdida requiere un tiempo de duelo. Acompañaremos a las madres permitiendo que se expresen y sin quitar valor a su dolor.

Perder un bebé puede ser muy traumático para algunas mujeres, aunque sea algo frecuente o incluso nos haya sucedido más de una vez en la vida.

Para quienes forman parte del círculo íntimo de la mujer, la tentación es procurar que pase página lo antes posible. Sin embargo, hablar sobre ello, tomarse un período de descanso, compartir sensaciones –con otros adultos que nos comprendan o con nuestros hijos- siempre es un bálsamo y un alivio para el dolor.

Al menos es importante saber que estamos todos involucrados en el suceso que ha acontecido. Puede no ser dramático, pero es triste. Y esa tristeza tiene derecho a existir.

Actuar como si no hubiese sucedido nada puede ser más perjudicial que la pérdida en sí misma. Porque, entonces, esa tristeza se va a manifestar de otra forma: en un síntoma físico, en nervios, en pérdida de deseos de vivir.

Es preciso buscar ámbitos agradables donde podamos llorar, recordar, buscar explicaciones o lo que sea que nos ayude a conectar con lo sucedido, hasta que hayamos completado nuestro circuito de razonamientos y podamos superar genuinamente el trauma para volver a intentarlo.

Cuando las mujeres perdemos un embarazo pero también tenemos hijos pequeños, lo ideal sería compartir con ellos ese duelo. Porque de eso se trata: de un duelo, es decir, de la necesidad de realizar un ritual de despedida afectiva de un hecho, un sueño, un anhelo, un deseo que se truncó.

Cómo acompañar

* No minimizar el hecho. No digamos “ya tienes dos niños, para qué quieres otro” o “pronto volverás a quedarte embarazada”. Cada individuo organiza sus sentimientos y merece ser acompañado dentro de su estilo.

* Si somos los profesionales que la asistimos, los familiares o allegados, siempre es mejor preguntar a la mujer qué necesita de nosotros. ¿Silencio? ¿Compañía? ¿Respuestas? ¿Acciones concretas?

* Se trata de ponernos a su servicio.

 

No sé si habréis vivido la situación de cerca pero desde luego que no es agradable y a veces no sabes cómo actuar.

Yo procuro no inmiscuirme mucho y simplemente dejar que la mujer se desahogue.

 

Nos leemos en próximas entradas